«Cruces, ofrendas que guardan las almas en los caminos»

cruz panteon rioverde atardecerDel camino andante directo al cielo, es el mensaje que nos dan las cruces que podemos encontrar en diferentes puntos al recorrer ciudades, pero sobre todo en comunidades como es la nuestra “cruz del mezquite” y demás que conforman nuestro estado, nuestro país y en el mundo entero, estas guardan con respeto y tradición la memoria de los seres queridos que perdieron la vida, por lo regular en trágicos accidentes.

Creo que coincidimos en que todas las pérdidas humanas son tristes, irreparables y difíciles de sobrellevar para la familia del difunto en cuestión, así como para propios y extraños que en vida convivieron y le conocieron.
Porque cuando la vida se pierde en un accidente es de forma trágica y totalmente inesperada, el proceso de aceptación es más difícil que cuando se sabe que alguien padece alguna enfermedad degenerativa o es una persona enfermiza y con una vejez muy avanzada.
Las cruces son ofrendas que conmemoran la muerte de una persona, las que encontramos en carreteras, caminos desolados, calles, esquinas, curvas y hasta en cerros, son puestas ahí tradicionalmente indicando que fue el ultimo lugar que el difunto pudo mirar antes de su muerte y de donde partió su alma.

Existe una cruz mortuoria que reluce en la “Calle Juárez” con el nombre de Tereso Aguilar y la fecha de su deceso 11 de octubre del 1999, esta calle principal tiene la particularidad de abarcar desde el centro del municipio Ciudad Fernández, cruzando por la comunidad vecina “Arroyo Hondo” hasta llegar a “Cruz del Mezquite”, esta cruz esta ubicada de forma precisa donde comienza el desnivel de la calle, esta parte es un curva en bajada llamado vado como se les dice a los puentes que cruzan los ríos ya que es eso precisamente.
La cruz es uno de los símbolos más antiguos usados por el hombre para la consagración de algún lugar, y al encontrar alguna no podemos dejar de cautivarnos y atrevernos a imaginar su historia.
En el caso particular de la cruz en memoria del señor Tereso, cuenta el vecino Martin Ramírez que es un hombre muy respetable en la comunidad, ya que su familia fue de las primeras en habitar este lugar, que Don Tereso ya era un hombre entrado en años, y su cuerpo sin vida fue encontrado un lunes muy de mañana; comenta que desde ese tiempo de los noventas su esposa en su casa tiene adecuada una cenaduría de enchiladas, lugar preciso en el que ella una noche antes del deceso de Don Tereso, le sirvió la cena.
Esto fue un sábado, así que se comenta entre ellos mismos y los vecinos que el señor fue arrollado por un auto particular o taxi el domingo por la noche, encontrado hasta otro día, sin vida a la orilla del Vado.
Esta versión coincide con el de otra vecina muy querida en el barrio por su buen corazón que emigro hace muchos años al país vecino Estados Unidos, su nombre es Rufa Cruz Rodríguez, recuerda que esa noche de domingo iba el señor Tereso caminando solito por la orilla de la calle, ambos se dirigían rumbo a “San Antonio de las Higueras”, cuenta ella de viva voz -“iba bajando el vado cuando lo alcance y le dije, Vámonos, No se quede! Él le respondió -“hay voy al pasito”- ella dice -“pensé esperarlo para irme con él, pero como ya tenia sus años caminaba tan despacio que me adelanté, vi que se quedó en la mera bajada, y di vuelta por el canal, ya que me dirigía hacia la colonia “democracia 2”; ahí mismo sobre la calle donde di la vuelta vi pasar una troca que tal vez fue la que lo aventó, pero en momento preciso no supe nada, hasta el otro día me di cuenta alguien lo había atropellado”-.
Entre los recuerdos de perdidas trágicas de personas pertenecientes a la comunidad, también de viva voz del señor Martin, coincide otro accidente en este mismo y preciso lugar, pero ocurrido años anteriores el día 4 de enero de 1978, fecha que resuena por ser el día de la fiesta religiosa «Del Dulce nombre de Jesus» de la cabecera municipal de ciudad Fernández, tarde donde chocaron dos hombres a bordo de sus bicicletas, siendo un accidente fatal por las condiciones y particularidades del camino en ese tiempo que era todo empedrado por su reciente construcción.
La diferencia es que los involucrados no perdieron la vida en este preciso lugar por eso solo hay una cruz, ellos tuvieron oportunidad de ser auxiliados, aunque por la gravedad de sus heridas que llevaron directo en el cráneo contra las piedras del vado no fue posible salvarles la vida, uno de ellos era el señor Apolonio Lopez Mendez , así que al pasar y ver la cruz con el nombre similar puede llegar a crearse confusión.
Estas breves historias son una pequeña muestra sobre estas ofrendas que encontramos en los caminos, carreteras, calles, puentes, montes por donde pasamos de forma casual o de manera cotidiana, son huellas y actos de fe elaboradas de madera, de piedra, de concreto, metal o simples ramas o troncos, cruces para jamás olvidar a nuestros seres queridos que han sido encontrados por la muerte de forma tan abrupta y casual.

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